El eterno “tira y afloja” entre la Reserva Federal y Donald Trump acaba de subir de nivel. Jerome Powell, presidente de la Fed, dejó ver este viernes 22 de agosto, durante la conferencia anual en Jackson Hole, que el banco central podría recortar su tasa de interés en septiembre, algo que hasta ahora se había resistido a hacer.
¿Por qué importa tanto?
Powell reconoció que el mercado laboral de Estados Unidos está en una especie de “equilibrio raro”: ni crecen los empleos como antes, ni hay la misma demanda de trabajadores. Eso ya preocupa porque, si el freno se acelera, podrían venir despidos masivos y un repunte del desempleo.
En sus palabras: “Los riesgos a la baja para el empleo están aumentando. Si esos riesgos se materializan, pueden hacerlo rápidamente en forma de un fuerte incremento de despidos”.
Trump presionando… como siempre
El ex presidente Donald Trump no ha parado de meter presión. Desde hace meses exige que Powell renuncie o que al menos se deje de hacer el duro con las tasas. La independencia de la Fed —algo sagrado en la economía de EU— se está viendo desafiada de frente.
Inflación + aranceles = cóctel peligroso
El problema es que no todo es desempleo. Powell también advirtió que los aranceles de Trump están metiendo ruido en los precios de consumo, haciendo visible una inflación que podría ser más persistente de lo que muchos creen.
Es decir, si baja la tasa demasiado pronto, la inflación podría dispararse de nuevo. Si se espera mucho, el mercado laboral podría quebrarse. Powell está caminando en una cuerda floja.
¿Qué se viene?
- La Fed decidirá en septiembre si mueve la tasa.
- Powell ya no cierra la puerta al recorte, pero tampoco promete nada.
- Trump seguirá presionando, porque le urge que la economía luzca fuerte.
En pocas palabras: la pelea Fed vs. Trump no ha terminado, pero Powell dejó claro que está dispuesto a mover ficha. La próxima jugada se dará en unas semanas y todos estarán mirando.

