Juchitán, Oax.— Una nueva jornada de protestas mantiene este miércoles al Istmo de Tehuantepec en un estado de tensión y parálisis. Bloqueos simultáneos en dos puntos clave de la región han colapsado la movilidad, impulsados por trabajadores del sector salud y habitantes inconformes con el abandono y deterioro de los servicios públicos.

En Juchitán, integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (Sección 35) bloquearon la carretera federal 185, a la altura del canal 33, para exigir condiciones laborales dignas, insumos suficientes y la apertura inmediata de mesas de trabajo con autoridades estatales y federales. Los manifestantes denunciaron la falta de interlocución efectiva y decisiones unilaterales por parte del Hospital con Especialidades de Salina Cruz, que ponen en riesgo tanto sus derechos como la atención médica.

Mientras tanto, en Tehuantepec, habitantes de la comunidad Rincón Moreno tomaron el emblemático “puente de fierro” sobre la carretera 185 Transístmica para protestar por el cierre prolongado de su clínica local, lo que les ha dejado sin acceso a servicios básicos de salud. Con pancartas y consignas, exigieron la intervención urgente de los tres niveles de gobierno, recordando que la salud no puede ser una promesa incumplida.

Frente a estas movilizaciones, el IMSS-Bienestar emitió un comunicado en el que asegura que hospitales y clínicas del Istmo operan con normalidad. El organismo informó que se tiene programada la entrega de casi 100 mil piezas de medicamentos e insumos, y que las unidades médicas cuentan con mantenimiento en sus sistemas de aire acondicionado y no presentan fallas en servicios críticos como drenajes o quirófanos. Además, destacó que ya se ha instalado una mesa de diálogo con representantes sindicales desde el 2 de junio.

Sin embargo, la brecha entre la versión oficial y las denuncias en terreno es cada vez más evidente. Los trabajadores y pobladores sostienen que la crisis en salud en la región es profunda y estructural, afectando tanto la infraestructura como el personal y el abasto. Esta disparidad ha generado indignación y dudas entre usuarios y transportistas afectados por los bloqueos, quienes cuestionan si las autoridades comprenden la magnitud del problema.

La región, estratégica para el Corredor Interoceánico, permanece paralizada, con el tránsito de carga y pasaje detenido. Transportistas y comerciantes viven entre la frustración por la interrupción y la empatía con los reclamos, conscientes de que la solución a la crisis de salud en el Istmo requiere más que comunicados: necesita acciones concretas y compromiso real.