En Oaxaca ya no se trata de dejar que la deuda pública siga creciendo “porque sí”. Ahora hay un plan claro para reducirla y darle un giro a la forma en que se maneja el dinero del estado.
El secretario de Finanzas, Farid Acevedo López, explicó que el gobierno ha mantenido un ritmo constante de pagos que ya redujo de forma significativa el saldo heredado. No se habla de liquidarla por completo de un jalón, pero sí de cerrar este capítulo lo antes posible, porque durante años drenó recursos que pudieron destinarse a cosas más importantes.
¿Cómo lo están haciendo?
La estrategia es simple pero efectiva: pagar a tiempo y, cuando se puede, anticiparse. Cada pago no solo baja el monto principal de la deuda, también recorta el dinero que se paga en intereses. En pocas palabras: menos deuda hoy significa menos intereses mañana.
De los 33,667 millones de pesos heredados de la administración pasada, ya se han pagado 12,449 millones. Eso deja el saldo en 26,707 millones de pesos al 31 de julio de 2025.
Pero hay otro pendiente: 1,253 millones de pesos derivados de un crédito que impuso la Secretaría de Hacienda (SHCP) porque en 2021 no se grabaron ingresos de los trabajadores. Este monto ya comenzó a pagarse en julio y quedará cubierto en agosto.
Un cambio de chip político
El gobernador Salomón Jara Cruz subrayó que durante décadas se veía normal endeudarse y hasta refinanciar créditos que comprometían ingresos de generaciones enteras. El plan actual busca cortar con ese círculo vicioso y dejar claro que el endeudamiento debe ser algo excepcional, no la regla.
Deuda y presupuesto
En el presupuesto estatal, la deuda aparece en dos rubros:
- Pago a capital: lo que realmente reduce la deuda.
- Pago a intereses: no baja el saldo, pero es clave para mantener la confianza de los acreedores.
Según Acevedo, Oaxaca ha mejorado su “perfil de deuda”, ya que ahora la proporción de intereses frente al total es menor. Eso libera dinero para áreas clave como obra pública, salud, educación y programas sociales.
Más que números
El gobierno insiste en que este avance no es solo un logro contable. Reducir intereses significa tener más presupuesto disponible cada año para invertir en proyectos productivos. La condición: mantener el gasto público austero y focalizado, para no volver a caer en la misma trampa financiera.
En conclusión, Oaxaca no ha terminado de pagar su deuda, pero la está manejando de una forma que busca evitar el estancamiento en el que cayeron otros estados. El reto ahora es mantener el paso, seguir bajando el saldo, contener los intereses y crear una nueva cultura fiscal.

