
En Tehuantepec, Oaxaca, la paciencia se agotó. Vecinos de los barrios Vixhana y Guichivere parte alta tomaron las oficinas de la dependencia encargada del agua potable para exigir que el suministro regrese a sus hogares, luego de pasar más de un mes sin una sola gota.
Durante la manifestación, los usuarios retuvieron por algunos minutos a los trabajadores que se encontraban dentro del edificio. La acción fue una respuesta directa al silencio de las autoridades locales, especialmente del administrador Marco Antonio Escobar, a quien los habitantes acusan de prometer soluciones que nunca llegan.
Vicente Cerón García, uno de los voceros del grupo inconforme, explicó que no tuvieron otra opción que protestar de esta manera ante la falta de atención y compromiso. También señaló que el enojo creció por la inacción de los comités del agua potable que supuestamente representan a los vecinos, quienes —dicen— estarían coludidos con la administración actual.
La escasez de agua en Tehuantepec se ha vuelto un problema recurrente en los últimos meses, afectando tanto a la vida cotidiana como a la economía local. En algunos barrios, las familias dependen de pipas o de la solidaridad entre vecinos para cubrir necesidades básicas. La demanda es clara: quieren un servicio continuo, transparente y con rendición de cuentas.

