En una presentación que busca marcar un “antes y después” en los servicios médicos del estado, el gobernador Salomón Jara Cruz y directivos de la empresa Fifty Doctors anunciaron la construcción de un hospital de alta tecnología en la capital oaxaqueña.

El proyecto promete ser el primero de su tipo en el sur del país: una torre médica con 206 consultorios, tres quirófanos (uno de ellos de alta especialidad con área de hemodinamia), dos unidades de terapia intensiva, servicios de tomografía, resonancia magnética, rayos X, laboratorio y urgencias, además de nueve locales comerciales y estacionamiento subterráneo. La inversión anunciada es de 500 millones de pesos y la obra se construirá detrás del centro comercial Paseo V, en la zona de Plaza del Valle.

De acuerdo con la empresa, el hospital generará más de 750 empleos directos e indirectos y ofrecerá créditos médicos accesibles para facilitar la atención a los pacientes. Su inauguración está prevista en 15 meses.


Entre la promesa de innovación y la brecha económica

Aunque el discurso oficial apunta a servicios “económicos y al alcance de todos”, la población se pregunta quiénes realmente podrán atenderse en un hospital de este nivel. Oaxaca es uno de los estados con mayor desigualdad y menor acceso a servicios médicos especializados, sobre todo en comunidades rurales e indígenas, donde la mayoría de las familias vive con ingresos bajos y enfrenta largas distancias para llegar a hospitales públicos.

Mientras tanto, muchos centros de salud estatales siguen sin personal suficiente ni medicamentos básicos. Esto ha generado una conversación incómoda: ¿es más urgente un hospital privado de vanguardia o fortalecer los servicios públicos que ya existen?

Expertos en políticas públicas advierten que, aunque proyectos como Fifty Doctors pueden aportar innovación, no sustituyen la obligación del Estado de garantizar salud universal. “Un hospital con alta tecnología no puede ser un privilegio de unos pocos”, señalan voces críticas que temen que la obra se convierta en un “hospital para pocos”, mientras la mayoría sigue dependiendo de un sistema público rebasado.


Un modelo privado con desafíos locales

El director general de Fifty Doctors, De Lope Francés, afirmó que la empresa busca integrarse a la comunidad oaxaqueña, generando oportunidades para médicos locales y proveedores. Sin embargo, el modelo enfrenta retos: la atención dependerá de la capacidad de pago de los pacientes, incluso con créditos o tarifas diferenciadas.

El hospital forma parte de la expansión nacional de Fifty Doctors, que ya opera en 32 ciudades de México y planea abrir 200 hospitales más en los próximos cinco años. En Oaxaca, su apertura plantea una pregunta central:
¿podrá este modelo coexistir con la realidad económica del estado, o solo atenderá a una minoría con poder adquisitivo?


Más allá de la infraestructura

El impacto real del proyecto dependerá de su capacidad para responder a las necesidades locales. Si logra combinar tecnología con accesibilidad, podría ser un avance importante para la atención médica en el sur del país. Pero si repite el patrón de exclusión que ya se vive en otros estados, podría profundizar la desigualdad en salud.

El reto, más que construir una torre médica moderna, será democratizar el acceso a sus servicios y garantizar que la salud no se convierta en un privilegio.