Oaxaca de Juárez, 4 de julio de 2025 — Minerva Santiago y cientos de comerciantes de la Central de Abasto siguen a la espera de que finalicen las obras de remodelación que iniciaron a principios de 2023 y que los obligaron a salir de sus locales. A más de dos años y medio de aquel momento, las promesas de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) sobre una reapertura en diciembre de ese año parecen lejanas.

“Cuando nos salimos, nos dijeron que la obra estaría lista en unos siete meses, pero ya llevamos dos años y medio aquí”, lamenta Minerva, propietaria de una panadería con más de 50 años de historia familiar, que ahora opera en un espacio provisional en el estacionamiento del DIF municipal. En este lugar se han reubicado también locatarios de molinos de chocolate, lácteos, panes y otros productos, así como comedores, quienes enfrentan condiciones precarias, principalmente durante la temporada de lluvias que inunda el área y afecta sus ventas.

“En tiempo de agua se llena y los clientes ya no entran; la mercancía se moja y tenemos que poner nylon para protegerla. Aquí estamos sacando el agua constantemente”, comenta Minerva, quien asegura que sus ventas han caído a menos de la mitad desde la reubicación.

El presidente municipal, Raymundo Chagoya Villanueva, informó este miércoles que la conclusión de la remodelación requerirá al menos un año más, debido a que las obras están suspendidas desde diciembre pasado a la espera de una ampliación presupuestal de 110 millones de pesos. Esto elevaría la inversión total de 218 a 328 millones de pesos, sin contar los gastos por reubicación y las inversiones individuales de los comerciantes en sus espacios temporales.

Además del estacionamiento del DIF, cerca de 600 o 700 comerciantes permanecen temporalmente dispersos en zonas como los alrededores del mercado Lula’a, la bahía de Periférico, la avenida Central y la calle Las Casas, mientras que la zona en remodelación sigue cercada con maderas.

Chagoya Villanueva también anunció que el Ayuntamiento capitalino asumirá la última etapa de la obra, que originalmente se esperaba finalizar antes de las fiestas de Guelaguetza, pero que ahora enfrenta un panorama incierto y más costoso.

La prolongada espera genera preocupación y dificultades económicas para los comerciantes, quienes han perdido clientela y enfrentan condiciones que complican la operación de sus negocios. La comunidad espera que los trabajos se reanuden pronto y se cumpla con la promesa de entregarles un espacio mejorado para su actividad.