
En la mañana del martes, un grupo de policías y civiles desalojó el inmueble ubicado en Xicoténcatl 303, en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca. Este edificio, que alberga el Centro Cultural Xicoténcatl y la Escuela de Muralismo de Oaxaca, fue intervenido sin que se presentara una orden judicial, según denunciaron las y los afectados.
El espacio es considerado parte del patrimonio catalogado del Centro Histórico, y durante más de una década ha funcionado como un punto de encuentro para la creación artística, con exposiciones, talleres y formación en muralismo. La irrupción —descrita como sorpresiva y sin aviso previo— dejó en pausa las actividades culturales y académicas que ahí se desarrollaban.
Integrantes del centro denunciaron que no existe ningún documento oficial que respalde el desalojo y exigieron a las autoridades la suspensión inmediata de cualquier acción que ponga en riesgo la integridad del inmueble. También hicieron un llamado a la comunidad artística y a la ciudadanía para defender el espacio, considerado un referente de la enseñanza del muralismo oaxaqueño.
Durante los últimos años, Xicoténcatl 303 ha sido foco de tensión entre proyectos culturales y presiones inmobiliarias. En 2025, colectivos artísticos ya habían alertado sobre intentos de transformar el lugar en un hotel boutique, una iniciativa que fue detenida por la protección patrimonial del inmueble. Este nuevo desalojo reaviva las preocupaciones sobre la gentrificación en el Centro Histórico y el desplazamiento de espacios culturales.
Para muchas y muchos artistas locales, el hecho no solo representa un desalojo físico, sino una amenaza directa a la memoria y al tejido cultural de Oaxaca. En ese edificio de adobe, con sus patios interiores y murales en constante creación, se han formado nuevas generaciones de artistas visuales comprometidos con su comunidad y con la preservación del arte público.
El caso ha generado indignación en redes sociales y en la escena cultural del estado, donde se pide claridad sobre los motivos de la intervención y una defensa firme de los espacios que mantienen viva la identidad artística oaxaqueña.

