Martes, 29 de julio de 2025

Al igual que ocurrió durante la temporada de Semana Santa, las expoferias artesanales autorizadas por el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez con motivo de las fiestas de la Guelaguetza están incurriendo en violaciones al reglamento de comercio en vía pública, debido a la venta de bebidas alcohólicas, específicamente mezcal, en las tres sedes autorizadas.

Durante un recorrido por las sedes ubicadas en el Jardín Antonia Labastida, así como en las calles Macedonio Alcalá y La Reforma, se constató la presencia de varios puestos que comercializan mezcal, a pesar de que ninguno de los 681 permisos emitidos por el municipio contemplaba la venta de bebidas alcohólicas.

EL IMPARCIAL pudo documentar que, en el Jardín Labastida, al menos tres puestos ofrecen bebidas alcohólicas. Una cantidad similar de expendios se identificó en la calle de La Reforma, a donde fue trasladada la expoferia que en años anteriores se ubicaba sobre la calle Constitución, junto al Jardín El Pañuelito. En la expo instalada sobre la calle Macedonio Alcalá también se observó un puesto de venta de mezcal ubicado a escasos metros de la entrada de la escuela primaria Benito Juárez.

De acuerdo con la normativa municipal, la venta de bebidas alcohólicas está prohibida en este tipo de establecimientos temporales. Esta restricción también se encuentra estipulada en el reglamento de establecimientos comerciales, industriales y de servicios del ayuntamiento, el cual prohíbe expresamente este tipo de venta a menos de 100 metros de escuelas, templos, espacios deportivos y otros inmuebles considerados sensibles.

Además de incumplir con esta disposición, las expoferias han infringido otras normas del reglamento de actividades comerciales en vía pública. Específicamente, las ferias instaladas en Macedonio Alcalá y en el Jardín Labastida se encuentran en zonas donde el comercio ambulante está prohibido precisamente por su cercanía a escuelas.

Durante los primeros días de la expoferia en la calle La Reforma, varias artesanas manifestaron su inconformidad por las bajas ventas que han experimentado. Atribuyen esta situación a la ubicación y a la falta de difusión de las nuevas sedes. Algunas incluso decidieron retirarse del lugar. Aunque no especificaron cuánto pagaron al ayuntamiento por participar, señalaron que han invertido miles de pesos en traslados, permisos temporales y alimentación, sin obtener los ingresos esperados.

El Ayuntamiento, por su parte, ha asegurado que el costo por cada permiso fue de 500 pesos y que, en contra de lo que marca el dictamen, se aprobaron menos permisos de los originalmente contemplados.

Durante el recorrido realizado en la zona, se observó que varios puestos permanecen vacíos, mientras que otros fueron retirados para colocar en su lugar mesas y sillas.