
Un deslave en la comunidad mazateca de San Salvador Mazatlán Villa de Flores, en la región de la Cañada de Oaxaca, dejó un saldo trágico la mañana del 25 de agosto de 2010: una niña perdió la vida y tres menores más resultaron heridos.
La víctima fue identificada como Juliana Peña Guido, de siete años, quien quedó sepultada bajo la tierra tras el desgajamiento de un cerro que se vino abajo a causa de las intensas lluvias provocadas por la tormenta tropical “Frank”.
Entre los heridos se encuentra Pedro Manuel García, también de siete años, quien fue trasladado al hospital general de Huautla de Jiménez por heridas graves. Su hermana, una menor cuya identidad no fue revelada, sufrió lesiones, al igual que otro niño del que tampoco se conocen datos.
Las autoridades locales informaron que, además de este incidente, otra persona permanecía sepultada por un deslave en la zona de Tototepec Mixe, donde las labores de rescate se complicaban por el mal clima y la inestabilidad del terreno.
El impacto de la tormenta tropical “Frank” en Oaxaca fue severo: 73 municipios resultaron afectados y alrededor de 60 mil personas enfrentaron daños en viviendas, caminos y servicios básicos, principalmente en las regiones Cuenca del Papaloapan, Cañada, Sierra Norte y Mixe. También se reportaron múltiples tramos carreteros colapsados o con deslaves parciales, lo que dificultó la llegada de ayuda y el traslado de heridos.
Con el fallecimiento de Juliana, el número de víctimas por las lluvias de ese año en Oaxaca ascendió a tres personas. La tragedia dejó al descubierto la vulnerabilidad de las comunidades serranas ante los desastres naturales y la necesidad de fortalecer la infraestructura y los sistemas de alerta temprana.
Hoy, más de una década después, la región sigue siendo una de las más propensas a deslaves durante la temporada de lluvias, lo que mantiene viva la exigencia de mayor atención en materia de protección civil y mitigación de riesgos.

