Oaxaca, 3 de julio de 2025 — La Guardia Nacional, creada hace seis años como la mayor fuerza cívico-militar en México para combatir la delincuencia y proteger a la ciudadanía, ha presentado resultados discretos y cuestionables en Oaxaca, a pesar del incremento significativo de sus elementos y tareas en la entidad.

Desde su llegada a la región de la Cuenca del Papaloapan en mayo de 2019, la presencia de la Guardia Nacional en Oaxaca se ha casi duplicado, pasando de 4,323 elementos en 2019 a 8,318 en 2024, un aumento del 92.4%, según los Informes Anuales de Actividades de la institución. Actualmente, cuenta con 15 coordinaciones regionales distribuidas en todo el estado, incluyendo zonas con altos índices de inseguridad como Juchitán.

Sin embargo, a pesar del despliegue y las diversas funciones asignadas —desde vigilancia del Corredor Interoceánico y el Ferrocarril Transístmico, hasta protección de zonas arqueológicas y combate al huachicol—, los resultados en materia de seguridad han sido mínimos.

De acuerdo con el Censo Nacional de Seguridad Pública Federal 2024 del Inegi, en 2023 la Guardia Nacional atendió únicamente 5 faltas cívicas y puso a disposición del Ministerio Público a 55 presuntos delincuentes, en contraste con los 42,199 delitos reportados en Oaxaca ese año, incluyendo 2,062 homicidios y más de 16 mil afectaciones al patrimonio.

Los decomisos de armas y vehículos asegurados también son bajos frente a la magnitud del problema: solo 21 armas y 63 vehículos asegurados en 2023, mientras que el robo de autos alcanzó 2,694 casos en Oaxaca, de los cuales la Guardia Nacional recuperó apenas el 2.3%.

En materia de carreteras, en dos años se registraron 7 enfrentamientos, además de 178 tomas de casetas y bloqueos en vías federales en 2023, con Oaxaca y Sonora como los principales focos. Sin embargo, la Guardia Nacional solo reportó atender 132 accidentes y 4 robos en carretera entre 2022 y 2023.

El panorama que pinta la Guardia Nacional en Oaxaca es el de una fuerza con una presencia creciente, pero con resultados muy limitados para enfrentar la inseguridad que afecta al estado, que sigue siendo un foco rojo por crimen organizado, secuestros y violencia.

Actualmente, además de sus tareas de seguridad, la Guardia Nacional participa en labores de reconstrucción y apoyo tras el paso del huracán Erick, así como en la vigilancia de delitos cibernéticos, un área en expansión que requiere mayor atención.