En un ambiente lleno de alegría, folclor, cultura y tradición, miles de familias oaxaqueñas, así como visitantes nacionales e internacionales, disfrutaron de la Octava de los Lunes del Cerro, la edición matutina de la Guelaguetza 2025, considerada la fiesta étnica más grande de Oaxaca y de toda Latinoamérica.
La jornada comenzó a las 07:00 horas, cuando la Chirimía de los Valles Centrales entonó las tradicionales mañanitas oaxaqueñas, marcando el inicio de la celebración más esperada por las y los oaxaqueños. En ese momento, se abrieron las puertas del Auditorio Guelaguetza, lo que permitió el ingreso de miles de asistentes, muchos de ellos formados desde la madrugada, quienes en cuestión de minutos llenaron los palcos gratuitos C y D.
Los primeros en ocupar la Rotonda de las Azucenas fueron recibidos con música de ensamble y sonidos regionales, interpretados por artistas oaxaqueños, como antesala a la apertura oficial de la Octava.
En punto de las 10:00 horas, curanderos indígenas de Huautla de Jiménez realizaron el ritual de purificación y ofrecimiento a la Guelaguetza, una ceremonia espiritual con la que pidieron una festividad llena de alegría y color para todas las personas congregadas en el Cerro del Fortín.
Posteriormente, el tenor Miguel Casas interpretó Dios nunca muere de Macedonio Alcalá, considerada como el himno no oficial del estado de Oaxaca. Después, Patricia Casiano Zaragoza, Diosa Centéotl 2025, dio la bienvenida oficial al público, invitándolos a disfrutar con respeto y orgullo de la música, los bailes y las danzas de los pueblos originarios.
“Con mis manos hoy les ofrezco esta Octava y con mi voz les pido que gocemos, disfrutemos cada paso, cada baile, cada son, cada diana con mucho orgullo y respeto; pero, sobre todo, con mucho amor por nuestra cultura”, expresó la representante originaria de Huautla de Jiménez.
Tras su mensaje, Patricia se dirigió a las gradas donde ya la esperaban el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, y su esposa, la presidenta honoraria del Sistema DIF Oaxaca, Irma Bolaños Quijano.
Así, al ritmo de la chirimía, comenzó formalmente la Octava de la edición número 93 de la Guelaguetza con el tradicional Jarabe del Valle, interpretado por las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina, quienes con faroles, cohetones, marmotas y mascadas multicolores llenaron de alegría y color la Rotonda de las Azucenas.
El desfile de culturas continuó con la presentación de las 16 culturas originarias y del pueblo afromexicano de Oaxaca. La delegación de Santa María Tonameca compartió la “Mayordomía de la Bandera del 12 de mayo y 16 de agosto”, seguida por Santiago Jocotepec con “La Compañera del Chinanteco”.
Desde la región Mixteca, San Miguel el Grande mostró sus rituales ancestrales con la “Fiesta del Casamiento”, mientras que el pueblo zapoteco de Villa Hidalgo Yalálag deleitó con sus elegantes sones y jarabes.
Santiago Pinotepa Nacional aportó sus versos picarescos y su emblemático “Pato”; el Istmo de Tehuantepec se hizo presente con las velas de la Heroica Villa de San Blas Atempa; Teotitlán del Valle lució sus coloridos penachos con la “Danza de la Pluma”; y, por primera vez, San Antonio de la Cal, cuna de la tlayuda, se integró con el “Cambio de la Alcancía de la imagen de San Antonio de Padua”.
Las malacateras de Santiago Jamiltepec deleitaron con sus faldas coloridas y blusas de chaquira; San Pablo Macuiltianguis presentó el “Torito Serrano”; y Huajuapan de León cerró con fuerza la presencia mixteca con el inolvidable “Jarabe Mixteco”.
Desde la Costa Mixteca, Pinotepa de Don Luis trajo su carnaval con violín, guitarra y sonajas de jícara. Desde la Cuenca del Papaloapan, San Juan Bautista Tuxtepec presentó una vez más la aclamada danza “Flor de Piña”, con huipiles multicolores que encantaron al público.
Finalmente, Putla Villa de Guerrero puso fin a la emisión matutina de la Guelaguetza con la ovación del público y la aparición de sus tradicionales tiliches, cerrando así una edición vibrante de la máxima fiesta cultural de Oaxaca y de toda Latinoamérica.

